David Doubilet o como ver lo mejor de ambos mundos

 «Mi deseo es crear imágenes que hagan que la gente piense, se enamore y proteja el océano»

Aunque quizás no lo sepas, muchas de las más geniales fotografías submarinas que has visto han sido capturadas por la cámara de David Doubilet. Este 2022 se cumplen 50 años de la primera publicación de su primer trabajo para National Geographic y para celebrarlo es él quien nos da un regalo: su libro Dos Mundos-Entre el cielo y el mar (Phaidon), compuesto únicamente de imágenes que retratan al mismo tiempo la superficie y lo que hay debajo de ella.

Curtido por más de 26.000 horas bajo el mar –sacamos la cuenta y son nada menos que 3 años-, Doubliet es uno de los más férreos defensores de la vida marina y hoy más que nunca centra su labor en educar y crear conciencia sobre la necesidad de defender uno de los ecosistemas más castigados por esa máquina de destrucción llamada ser humano.

Un pescador y su hijo navegan en las plácidas aguas de la bahía de Kimbe, en Papua Nueva Guinea

“Los océanos tienen problemas y dependiendo de cómo les vaya, así nos irá a nosotros”, advirtió el estadounidense, quien hizo su primera inmersión a los 9 años en las nada tropicales aguas de New Jersey.

 “Aquel día comprendí dos cosas: que podía existir en dos mundos a la vez y, también, desaparecer bajo el agua y dejar atrás el ruido”.

Sin embargo, advierte que mucho ha cambiado en ese apacible y fascinante espacio.  “Cuando empecé a fotografiar el mundo submarino pensábamos que los mares eran infinitos e inabarcables. Sin embargo, los cambios medioambientales que se han ido produciendo, primero sutilmente y más tarde de manera catastrófica, han cambiado esa percepción”.   

“Ahora me interesa documentar los cambios del mar, y para ello estoy nadando desde el ecuador hasta los polos. Los icebergs me hipnotizan porque representan la metáfora perfecta del mar: a simple vista, solo se puede observar una pequeña parte. El campo de icebergs de Groenlandia en la isla Roja en el fiordo de Scoresby Sund, es un lugar en el que las maravillosas esculturas de los icebergs delatan la terrible verdad del retroceso de los glaciares. Estoy interesado en ponerle una cara al cambio climático que nadie pueda ignorar”.

Y cuando David dice nadie, es nadie, así que escucha tú también. “Los pequeños cambios son los que marcan la diferencia. Come productos del mar sostenibles. Recicla y minimiza los plásticos. Vuélvete un ciudadano-científico. Y reúnete con el océano. Concierta una cita con el mar”.

Un grupo de pingüinos se reúne sobre una placa de hielo cerca de la isla Danko, en la Antártida

Mejorando el enfoque  

Las espectaculares imágenes que nos ofrece hoy son fruto de décadas de experiencia, desarrollo de técnicas y avances tecnológicos. Pero en sus inicios era otra la historia.

“Mis primeras fotografías eran patéticas: fallos oscuros de colas de peces y pies humanos. Después comencé a usar una cámara Leica, anterior a la Segunda Guerra Mundial, con una carcasa de aluminio, y pasaba cada momento que podía disparando bajo el mar en Nueva Jersey o en las Bahamas. Creo que ahí saqué mi primera buena fotografía, mientras intentaba capturar a los submarinistas que estaban haciendo la descompresión en Small Hope Bay cuando tenía trece años”.

Luego le tocó codearse con “la gente grande”, incluyendo su ídolo, Luis Marden, el fotógrafo y fiel acompañante del legendario Jacques Cousteau. Ambos serían sus mentores, junto a Hans Hass, otro pionero de la fotografía submarina.

“Tomábamos imágenes con equipos antiguos. El campo de trabajo estaba abierto, ya que realmente era inexistente. Hacer fotografías bajo el agua en las décadas de 1950 y 1960 era muy frustrante. Podía ver con mis ojos grandes panorámicas, pero era incapaz de capturarlas. Además, las viejas carcasas para cámaras que usaba solo ofrecían dos opciones (enfoque o exposición), pero nunca ambas a la vez”, relata quien se ha sumergido en las aguas de más de 70 países.

Una medusa melena de león se acerca sigilosa a la superficie en el parque nacional Gros Morne, Canada

Todo cambió cuando en 1969 fue creada la OceanEye, una carcasa submarina con una cúpula acrílica que corregía la magnificación del agua. “Fue cuando empecé a fotografiar lo que había soñado”.

Fue gracias a un error configurando una de sus cámaras que descubrió la que luego se convertiría en la técnica que lo haría más famoso: capturar simultáneamente lo que está arriba y lo que está abajo. Ahora, el padre de la técnica de los lentes separados une lo mejor de ambos mundos.    

“Quiero crear una ventana al mar que invite a la gente a ver cómo su mundo se conecta con otro mundo que sustenta vida y que no pueden ver”.

Las perlas de David

•Para que tengas una idea de cuánto tiempo ha pasado bajo el agua, todas sus inmersiones suman 26.000 horas, nada más y nada menos que 1.089 días

•Una foto suya de una anguila está viajando por el espacio a bordo de la sonda Voyager 1, la cual ya salió del sistema solar y está a 23.500 millones de kilómetros de la Tierra.

•Con 75 artículos a su nombre, es el fotógrafo más publicado de la centenaria historia de National Geographic.   

•Su primera cámara fue una Kodak, modelo Brownie Hawkeye, la cual no costaba más de $5 cuando salió en los años 40.

   

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